Tres Alfombras Marroquíes en las que a Barbara le Gusta Tocar Música

Iniciamos aquí una nueva serie de publicaciones sobre Tres alfombras marroquíes que a la gente le gusta usar para diferentes actividades. Esperamos que te gusten, estaremos esperando tus comentarios.
Comenzamos con Barbara, una joven española que vive y trabaja en Casablanca. Es profesora de español y música. Puedes escuchar sus canciones aquí & aquí. Y si te gustan las fotos, es gracias a nuestro amigo Pedro Orihuela (créditos abajo).
Barbara eligió 3 alfombras marroquíes en las que le gusta tocar música. La primera es una gran alfombra roja, densa Beni Mguild, una alfombra anudada a mano por hombres de la tribu Ait Mguild en la zona de Meknes-Azrou cerca de las montañas del Medio Atlas. Su segunda elección fue un Zemmour Kilim (Hanbel), una alfombra tejida plana, ligera y rica en patrones, hecha en la ciudad de Khemisset, una alfombra marroquí muy típica que se ha utilizado especialmente en bodas para decorar las paredes. Como su tercera elección, tenemos una alfombra blanca, suave y acogedora Beni Ourain, una famosa alfombra del lado oriental de las montañas del Medio Atlas.
El ardiente rojo y naranja que componen esta alfombra despiertan, mientras duermo, la inspiración y la fuerza que necesito para componer música. Al mismo tiempo, me siento abrazada y acurrucada por la suavidad de su tejido mientras sueño con canciones por venir.

El poder de la madre tierra se concentra en cada hilo de este kilim, así como el poder de la música está contenido en cada nota de una melodía. La energía de cada rayo de sol brilla a través del amarillo y el ocre y, mientras me mantengo, orgullosa y segura, puedo sentir el apoyo del suelo, las raíces sólidas de la feminidad, el potencial de mi propio ser y la satisfacción que surge al dar a luz una nueva canción.
El luminoso blanco de esta alfombra trae una claridad a mi mente que también conforta mi corazón. Su textura esponjosa y acogedora me hace sentir en casa, protegida, a gusto y completamente en armonía con la naturaleza y conmigo misma. Me siento ligera, juguetona y sin miedo: lista para divertirme improvisando cualquier melodía que surja.

Créditos de fotos Pedro Orihuela
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